LA STREAMLINER DE STORMY: LA DEVIL’S ARROW

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Juntos, Stormy Mangham, un piloto de aerolíneas e ingeniero aeronáutico adicto a la velocidad, y el preparador de motores Jack Wilson, tomaron la decisión de desarrollar una moto que terminase con el dominio alemán en el ámbito de los récords de velocidad. El proyecto comentó a tomar forma en un pequeño aeródromo de Fort Worth, donde Mangham construyó una singular streamliner con forma de proyectil a la que bautizó como Devil’s arrow y, dentro su ligero casco, alojaron un motor de Thunderbird 650 preparado por Wilson.

A diferencia del equipo alemán, Stormy no contó con las ventajas que ofrece el poder hacer tests en un túnel viento para probar la aerodinámica. Así que, en su lugar talló en madera de balsa una réplica a escala de la streamliner y lo fijó al fuselaje de su DC-6, junto a la ventanilla de la cabina, para estudir su comportamiento. Según Wilson, la streamliner se ensambló con todo lo que había disponible y la leyenda dice que esto incluye piezas de un tractor y una cosechadora.

En septiembre de 1956, el piloto de flat-track de 27 años Johnny Allen se subió por primera vez a la streamliner con el chasis y el carenado de Stormy, el motor bicilíndrico alimentado por metanol que preparó Wilson y calzada con unos neumáticos Dunlop de competición; y se preparó para embarcarse en un histórico viaje hacia el récord. La Devil’s Arrow cruzó las salinas de Bonneville batiendo un nuevo récord absoluto de velocidad: 193.7 mph (311,729 km/h). La negativa de la FIM a ratificar el récord pareció no importar y todo el mundo en América daba por hecho que aquella Streamliner con motor Triumph era la moto más rápida del mundo.

Los alemanes no iban a dares por vencidos tan fácilmente, así que el equipo NSU volvió a Bonneville con una streamliner con motor de 500cc sobrealimentado y el pìloto Wilhem Herz batió de nuevo el récord al alcanzar las 211.4 mph (340,215 km/h).


EL TEXAS CEE-GAR RECLAMA EL RÉCORD

Los texanos no abandonaron en su empeño y regresaron a Bonneville 33 días después con un motor bicilíndrico más potente de Thunderbird. Wilson modificó la culata para incorporar un sistema de carburadores de competición Amal GP. El cigüeñal con la bancada original de Triumph tenía los casquillos de las bielas de un Cadillac V8, el sistema de encendido fue reemplazado por un Lucas y la nueva caja de cambios de relación cerrada tenía unos desarrollos completamente distintos. Con todas estas modificaciones, el Texas Cee-Gar cruzó las salinas lo suficientemente rápido como para arrebatar el récord de velocidad a los alemanes. Aquel récord de 214.5 mph (345,204 km/h) permaneció imbatido hasta 1962, cuando apareció en escena Bill Johnson a los mandos de otra streamliner Triumph.


UN NUEVO ESFUERZO DE TRIUMPH: LA STREAMLINER DE DUDEK

El ansia de récords en Triumph permanecía vivo en 1962, cuando el mecánico de aviones Joe Dudek llevó su streamliner al desierto salado de Utah. Su desarrollo estaba inspirado en un avión X-15 y la máquina estaba impulsada por un motor de Bonneville T120 alimentado por gasolina. Bill Johnson pilotó la máquina de Dudek hasta alcanzar las 205 mph (329,916 km/h). Entonces, el equipo vació la gasolina del depósito de combustible, reemplazó los carburadores, rellenó el depósito con nitro-metano y se lanzó a la pista a por un nuevo récord de velocidad: 224.57 mph (361,410 km/h), un récord que ha permanecido imbatido (en su categoría) hasta 1992. Desgraciadamente, la streamliner de Dudek se quemó en un incendio en 1974.

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TRIUMPH DETROIT PRESENTA LA GYRONAUT X-1

La autoridad de Triumph durante 15 años en el mundo de la velocidad alcanzó su momento de esplendor cuando el legendario diseñador de automóviles Alex Tremulis se alió con Bob Leppan, propietario del concesionario Triumph Detroit, y juntos desarrollaron en 1965 el futurista Gyronaut X-1. Entre otras innovadores detalles de diseño destacaban el impresionante chasis cromado, el sistema de soportes activos, las botellas de freón anti-incendios, unos neumáticos especialmente diseñados por Goodyear para superar las 250 mph, el arnés de competición para el piloto Bob Leppan y un paracaídas. La potencia procedía de dos motores súper-modificados de TR6 de 641cc que generaban 70CV cada uno y cuya zona roja comenzaba a las 8200 rpm. La moto, que estaba vestida por un carenado de tres piezas de fibra de vidrio, costó 100.000 $. La Gyronaut batió el record (en la categoría de motos alimentadas por gasolina) al alcanzar las 217.624 mph (350,232 km/h) antes de estrellarse. Tras multitud de reparaciones y algunas modificaciones, la streamliner regresó a Bonneville en 1966 con una mejor manejabilidad y algo más de potencia para convertirse en “la moto más rápida del mundo” al llegar a 245.667 mph (395,362 km/), un récord que Triumph mantuvo hasta 1970.

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UN PERÍODO DE SILENCIO

La ausencia de Triumph en los libros de los récords de velocidad coincide con la caída que sufrió la industria motociclista inglesa a comienzos de los años 70. Cal Rayborn ostentó el record durante 5 años con su streamliner Harley Davidson hasta dejar paso a Don Vesco, que se convirtió en el rey de las salinas durante 15 años, primero con streamliners con motor Yamaha y después con Kawasaki.

En 1990 Dave Campos comenzó un largo camino hacia el éxito con la streamliner Easyrider impulsada por motores Harley Davidson.


EL PADRINO DE BUB

Denis Manning ha sido un habitual en las Salinas de Utah desde mediados de los 60. Su destreza en la ingeniería desde que era muy joven ayudó a destronar a Triumph en 1970 gracias a su trabajo en la streamliner de Harley Davidson pilotada por Cal Rayborn. Regresó en 1972 con la streamliner impulsada por motores Triumph de Manning-Murray y la moto alcanzó la marca de las 272 mph (437,742 km/h) en el trayecto de ida, pero no pudo realizar el trayecto de vuelta, así que el récord se escapó de sus manos.

Después de aquello, Manning trabajó con Norton y S&S antes de comenzar a desarrollar su propio motor y sistema de transmisión BUB V-4, que se convertiría en el primer paso para sus futuros éxitos. Además de sacar a la pista su streamliner BUB Seven periódicamente, Manning promueve cada mes de agosto las sesiones de pruebas BUB Motorcycle Speed Trials en las las salinas del desierto de Bonneville.

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LA BATALLA HASTA LOS 400 KM/H

En 2006, la nueva generación de hot-rods comenzó su particular batalla para alzarse con el título de la moto más rápida del mundo. La primera barrera eran las 350 mph (563,27 km/h).

El equipo de Mike Akatiff, Top Oil-Ack Attack, y el piloto Rocky Robinson utilizaron un cohete con dos motores de Hayabusa para batir el récord durante 16 años de 342.797 mph (551,678 km/h). Aquél récord duró sólo dos días, hasta que se lo arrebató la BUB Seven. El 5 de septiembre de 2006 el equipo BUB de Denis Manning y Chris Carr se convirtió en el primero el superar la barrera de las 350 mph con su V-4 de 3.000cc alimentado por metanol que alcanzó las 350.884 mph (564,693 km/h). Estos dos equipos han mantenido una batalla titánica entre sí durante los últimos 7 años, con el Ack Attack poseyendo el récord actual de 376.363 mph (605,697 km/h).

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EL TRIUMPH INFOR ROCKET: UN HOMENAJE AL PASADO BUSCANDO EL RÉCORD

Triumph regresó a Bonneville en 2013 y en 2014. Ahora, en 2016, Triumph lanza un nuevo ataque al récord con su última streamliner. Desarrollada por Infor, Hot Rod Conspiracy, Carpenter Racing y Triumph North America, la Triumph Infor Rocket concentra todo el ingenio y la competitividad de los cuatro vehículos impulsados por motores Triumph que batieron récords de velocidad en los años 50 y 60 (siempre equipando motores de 650cc de producción en serie) con la tecnología más puntera de hoy en día en términos de ingeniería, aerodinámica, seguridad y potencia. Utilizando dos motores de 2.300cc de Triumph Rocket III que generan más de 1.000 CV de potencia alojados en el interior de un carenado monocasco de fibra de carbono, la Infor Rocket va a lanzarse a por un nuevo récord para reclamar de nuevo su título.


DE LAS SALINAS A LOS GARAJES… Y VUELTA

El modelo más exitoso de la historia de la industria motociclista británica lleva el nombre de esta extensión de más de 60.000 m2 de salinas cerca de Wendover, Utah; donde cuatro ingeniosos texanos se enfrentaron a un equipo de ingenieros alemanes e hicieron historia. En 1959 Triumph lanzó al mercado la Bonneville de 650cc como “la motocicleta de serie más rápida del mundo” ofreciendo “las más altas prestaciones en una motocicleta de producción en serie”. Se convirtió en la verdadera esencia de la moda café racer. La Bonnie llegó en el momento exacto para liderar una revolución en la industria de las dos ruedas.

Hoy en día, motoristas de todas las edades aman la Bonneville y aprecian la moto por su estilo atemporal y un atractivo que no logra ningún otro modelo.

Y si en 1959 la Bonneville se convirtió en la moto más rápida de producción en serie, el actual ataque al récord con la Triumph Infor Rocket rinde homenaje a la Triumph Rocket III que, con sus 2.300cc, es la moto de producción en serie de mayor cilindrada del mundo. La Triumph Infor Rocket cuenta con dos motores de Triumph Rocket III turbo-alimentados que generan más de 1.000 CV de potencia. Hubo un momento en que la tecnología de Triumph se puso a prueba en las salinas antes de llegar a la línea de producción, pero ahora llega el momento de volver a las salinas.